Tres tipos de parálisis y sus soluciones


Hay al menos tres tipos distintos de parálisis que te llegan en la vida personal y laboral. Lo ideal es conocerlas para saber atacarlas. A continuación, te explicamos cómo hacerlo.

Tipo 1 – Cuando sencillamente no sabes qué hacer

De repente te encuentras con que tu situación ha cambiado, o que simplemente lo que antes te gustaba ya no, que ya no estás satisfecho. Lo primero que se te ocurre es que quieres hacer otra cosa, pero no tienes idea de qué. Una pregunta válida que te puedes plantear es la siguiente:¿Qué haría si mi profesión dejara de existir y no pudiera hacer nada remotamente parecido? Las respuestas que consigas lograrán relajarte y te darás cuenta que tienes más intereses de los que piensas.
Lo siguiente es pararte a pensar quién eres, qué quieres, qué necesitas, qué te gusta y cuáles son tus prioridades. No es nada sencillo, pero te darás cuenta al tiempo que realmente en tu interior sabes lo que deseas.

 Tipo 2 – Debido a miedos e inseguridad

A veces tienes claro lo que quieres, pero no te atreves a dar el paso por miedo. Puede tratarse de miedo a fracasar, a equivocarte, a las críticas, a no estar a la altura, etc. Lo primero que tienes que tener claro, aunque suene duro, es que el miedo no desaparece, más bien se transforma. Tienes que acostumbrarte a tener miedo y seguir adelante a pesar de él. Ese es el único método. Si paralizas tus planes hasta que desaparezca el miedo, vas a estar esperando indefinidamente.
Por supuesto, una buena idea para minimizar el efecto de tu miedo es tener un plan B por si acaso lo que quieres no funciona. Eso ayuda a muchas personas a quedarse más tranquilas y a poder seguir adelante.

Tipo 3 – Porque tienes tanta información que no sabes por dónde empezar, estás agobiado

En este caso hay que empezar por dejar de buscar información. Está muy bien tener información, pero para que te sirva de inspiración y no de lastre. Esto es algo muy frecuente, no te preocupes, nos pasa a todos cuando estamos ilusionadas por empezar algo. Lo importante es parar y volver a tus inicios, a considerar qué es lo que de verdad quieres para que no te dejes llevar por todo lo que has visto. Una vez tengas una imagen clara de lo que quieres, llega el momento de crear una estrategia, un plan de acción para que no te vuelvas a saturar de información y te enfoques en lo que te va a dar resultados.

Publicado en Gestiopolis.com


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